La niña vivía en un mundo de colores, un mundo de sinceridad, un mundo de felicidad, un mundo de ternura. Todo a su alrededor, le sonreía. Mucha gente quería apagar sus pensamientos. Pero la ilusión de un mundo diferente, la despertaba todos los días, con la mejor sonrisa en su rostro. Ella quería cambiar el mundo: ella quería compartir su felicidad, quería que las personas entendieran el verdadero mensaje del amor, el cariño. Hacia cada cosa con la mejor predisposición, pensaba siempre en los demás, antes que ella, pero lo hacia inconscientemente, le gustaba ayudar a las demás personas, le gustaba hablarles y ayudarles en los momentos difíciles, disfrutaba aconsejar, o solo abrazarlas cuando necesitaban sentirse contenidas. Sabia que si alguna vez cometía un error, era parte de su aprendizaje, parte de la vida, ya que esas son las cosas por las que una persona está mejor preparada para enfrentar la siguiente situación. La experiencia de crecer, le demostraba poco a poco, que las cosas no eran tan fáciles como pensaba, la sociedad le reflejaba una vida dura y llena de injusticias. Sin embargo, hasta hoy; ella sigue con la misma esperanza de despertar y no apagarse, de disfrutar la vida lo mejor posible, de intentar poco a poco arreglar los pequeños problemas cotidianos. Mucha gente no la entiende, pero otras se sienten interesadas por conocer todos esos sentimientos que a niña expresa a través de sus largos y enredados escritos, entender sus extrañas situaciones vividas, y entender como logra superar cada obstáculo que la vida le presenta.
Quizás, la vieron: de la mano con alguno de sus amores enredados, quizás la vieron riéndose, olvidándose de cuantas cosas le vuelan en su cabeza, quizás la vieron llorando e intentando calmar su sensibilidad ante los problemas.
Parece una muñeca, pero no es un juguete
Sólo es un ángel jugando a vivir.
Quizás, la vieron: de la mano con alguno de sus amores enredados, quizás la vieron riéndose, olvidándose de cuantas cosas le vuelan en su cabeza, quizás la vieron llorando e intentando calmar su sensibilidad ante los problemas.
Parece una muñeca, pero no es un juguete
Sólo es un ángel jugando a vivir.
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